E-mails extraídos de lo que me parecieron interesantes debates en el grupo de ex-compañeros del Colegio San Pablo. Los he publicado sin filtro, tal como los envié al grupo. Están escritos desde el corazón, sin pretenciones, y con ciertos modismos y expresiones propias de este tipo de ralea (a la que me enorgullezco de pertenecer).

Ciertos modos de expresarme pueden llegar a resultar ofensivos para el oído ajeno a este grupo.

No me decidía a si pulirlos antes de ofrecerlos a la mirada general, o publicarlos tal como están. Por fin, como esta indecisión--aliada inestimable de mi pereza-- se prolongaba ya en años, decidí publicarlos como están, y someter la decisión última al juicio de mis lectores, si es que existen en el mundo sujetos semejantes.

Y no me resulta honesto terminar esta advertencia sin agregar un detalle significativo: ni siquiera se si mis compañeros del San Pablo los han leído, especialmente aquellos más extensos y aburridos. Pero se que algunos sí los han leído--Lolo, Santiago...., y Lolo... y Santiago....--y son los comentarios expresos de estos dos queridos compañeros (y los tácitos de otros muchos, estoy persuadido), los que me han animado a iniciar este blog.

Si luego de esta advertencia, deciden seguir adelante, no me hago responsable por el tiempo perdido y aburrido. A aquellos que sobrevivan el desafío de leerlo, les agradeceré que dejen algún comentario, especialmente su opinión respecto a si debo pulirlo o dejarlo como está.

Muchísimas gracias por haber leído (por lo menos hasta aquí).

jueves, 26 de febrero de 2009

La fe del cieguito

Querido Lucio:

A mí también me pasa lo mismo.

No se me ocurre otra cosa que usar las mismas palabras del cieguito del Evangelio, que se acerca a que Jesús lo cure y Jesús le sale con la preguntita: "¿Pero tú crees?". El cieguito, pura honestidad, le contesta: "Creo, Señor... pero aumenta mi fe". Lo que yo leo como, "sí, creo pero no tanto. Creo, pero muchas veces me asaltan dudas." No es fácil creer, aunque paradójicamente la fe es un regalo de Dios. Pero para aceptar bien un regalo hay que hacerse como un niño, a quienes no les importa deber nada a nadie.

Jesús al cieguito lo curó. Pero no le exigió una fe "ciega" (valga la paradoja). Por eso a nosotros también nos acepta un "por las dudas". Un por las dudas de que haya alguien que escucha nuestra súplica: "Auméntame la Fe", para los que ya (o todavía) creemos algo. Para los que no creen nada, también les acepta un "por las dudas", aunque en ese caso la súplica sea un "regálame la Fe".

Fuerte abrazo,

Xavier

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