Biango: Para serte honesto, a mí tampoco me cierra. Pero hay millones de personas a los que sí, y no seré yo quien los tache de ignorantes. Millones de personas acuden a Lourdes cada año (más de 5 millones el año pasado), y no seré yo el que les diga que sus esperanzas son vanas, o les cuestionaré por qué creen que si Dios quiere curarlos los "obliga" a hacer el viajecito. Tampoco me cierra que la sangre de San Genaro se licúe 2 veces por año (varios científicos siguen elaborando teorías para tratar de explicar tan curioso fenómeno). Sin embargo no seré yo quien trate de convencer al millón y pico de napolitanos de que no crean a pies juntillas que el año que la sangre no se licúe el Vesubio les va a explotar en las cabezas.
Tampoco seré yo quien le diga a Dios qué milagros debería hacer o cómo hacerlos, ni que se deje de boludear con milagritos con cámaras digitales. Quizás los milagros serían distintos y no habría tanta hambre en el mundo si vos fueras Dios.... Quizás deberías candidatearte para el puesto. Yo paso.
Xavier
E-mails extraídos de lo que me parecieron interesantes debates en el grupo de ex-compañeros del Colegio San Pablo. Los he publicado sin filtro, tal como los envié al grupo. Están escritos desde el corazón, sin pretenciones, y con ciertos modismos y expresiones propias de este tipo de ralea (a la que me enorgullezco de pertenecer).
Ciertos modos de expresarme pueden llegar a resultar ofensivos para el oído ajeno a este grupo.
No me decidía a si pulirlos antes de ofrecerlos a la mirada general, o publicarlos tal como están. Por fin, como esta indecisión--aliada inestimable de mi pereza-- se prolongaba ya en años, decidí publicarlos como están, y someter la decisión última al juicio de mis lectores, si es que existen en el mundo sujetos semejantes.
Y no me resulta honesto terminar esta advertencia sin agregar un detalle significativo: ni siquiera se si mis compañeros del San Pablo los han leído, especialmente aquellos más extensos y aburridos. Pero se que algunos sí los han leído--Lolo, Santiago...., y Lolo... y Santiago....--y son los comentarios expresos de estos dos queridos compañeros (y los tácitos de otros muchos, estoy persuadido), los que me han animado a iniciar este blog.
Si luego de esta advertencia, deciden seguir adelante, no me hago responsable por el tiempo perdido y aburrido. A aquellos que sobrevivan el desafío de leerlo, les agradeceré que dejen algún comentario, especialmente su opinión respecto a si debo pulirlo o dejarlo como está.
Muchísimas gracias por haber leído (por lo menos hasta aquí).
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