Otra vez, otra noche de insomnio leyendo listas interminables de e-mails. ¡Pero con qué gusto, que conste! Una pregunta, nomás: ¿nadie labura estos días en Baires que tienen tiempo de escribir tanto?
Aquí sucede que estamos en semana de vacaciones. Los chicos tienen vacaciones una semana en diciembre, pa' las fiestas, otra en febrero ("winter break"), y otra en abril ("Spring break"), además de unos casi 3 meses en el verano, claro. Estas vacaciones las empezamos con un viajecito a New York, como conté (sí, Riky, sos un ....., cómo no avisás... no hubiera estado para nada mal un encuentro en Manhattan).
Ahora, de vuelta en casa, nos estamos dedicando al esquí. Habíamos pensado irnos al norte, a New Hampshire o Vermont, donde tienen las mejores pistas de esta zona, pero decidimos ahorrar hotel y "estrenar" (¡después de 5 años viviendo aquí en Acton!) las pistas que tenemos aquí a la vuelta, literalmente a menos de 5 minutos. Son bien chiquitas, sin pretensiones, pero para los chicos, que recién están aprendiendo, alcanza y sobra. No lo digo solamente para darles envidia (¿por qué será que parece que disfrutamos más cuando nos envidian?), sino por si alguno se le ocurre hacer una visita invernal por estos pagos (Riky... la próxima... Pilo, ¿cuándo nos encontramos. ..?, Anybody? Dejo abierta la invitación, con Genesis o sin él.
Corcho, Rivo, Lucio, Riky, Pilo, Neyra, Ono, Biango, Peban, Rouco, Julián, Goyo, Pablito querido (¿te acordás de nuestras "esquiadas" en New Hampshire?), Lolo,.... quién más... etc. etc., antes que nada quiero decir que estoy apabullado por el contenido y el nivel del debate. ¡Espectacular! Como ya lo ha dicho más de uno, es un honor y un placer participar de este foro (¡Gracias Biango!).
Son miles las ideas que se han ido ocurriendo desde aquél debate iniciado a fin del año pasado, que ahora parece tomar nuevas energías. (¡Gracias, Corcho!). Prometí escribir, he esbozado algo, que nunca salió del "draft folder"; quizás algún día lo termine. Pero ahora, como de costumbre, es muy tarde, y mañana me espera otra jornada "agotadora" de esquí , así que me limitaré a compartir unas experiencias personales. Quizás sean un poco íntimas, y Lucio me tire con otra cita del Martín Fierro.... No importa, Lucio, te quiero igual (y además lo digo en joda, ¿sabés?), y te digo que esos pudores de que hablabas en alguna ocasión no parecen inhibir a los poetas. Y yo siempre tuve ilusiones de poeta, aunque no vaya mucho más allá de la falta de pudor en la atrevida --y remota-- comparación.
Vaya, pues, mi "confesión".
Después del nacimiento de nuestro primer hijo, Michael, mi mujer, Janie, perdió 2 embarazos en un plazo muy breve. La ginecóloga le recetó pildoritas anticonceptivas, en parte para permitir que se recompusieran las paredes del útero, debilitadas por los sucesivos "raspados". Medio azorado en mi ignorancia y estupidez, le cuestioné a Janie que las tomara.... Los resultados no fueron muy felices, como se podrán imaginar.
En busca de consejo, acudí al cura con quien solía confesarme en esos tiempos. El cura, no mostró un instante de duda, quizás porque, como todos los sacerdotes en esa institución, tenía una profesión "civil" previa a su ordenación, y su profesión era de médico; o quizás porque se tomó más en serio la misma formación que recibió el vago que suscribe. El curita me recordó --algo que yo debería saber-- que, en la misma encíclica, la famosa "Humanae Vitae" de Pablo VI, la que creó un revuelo que todavía dura y que establece las leyes generales de la Iglesia (que no son otra cosa que el reconocimiento de una ley superior) sobre los métodos anticonceptivos, se contempla la posibilidad del uso de la "píldora" para casos terapéuticos. O sea que, como dice el Ono, siempre hay "excepciones" , aunque el principio general siga siendo siempre el mismo.
Mal se puede considerar "laxa" a la Humanae Vitae por contemplar una excepción. Un cura del Opus Dei que te recuerda la excepción, tampoco creo que pueda considerarse "laxo". Tampoco puede llamarse "laxo" a un obispo africano que recuerda que es más importante la vida (y la salud) en el caso, también mencionado por alguien, de una mujer cuyo marido tiene SIDA, que la regla general sobre el preservativo. ¿Que sería lindo que el marido se abstuviera? Puede ser... quizás sea lo más caritativo en su caso. Pero la mujer no puede controlar la voluntad del marido. Creo que a ninguno de nosotros se nos ocurriría, ni por asomo, considerar que Lito Armelín era algo remotamente relacionado con la laxitud, aún sabiendo del caso mencionado por Pablito Reynal...
(Aquí vuelvo a sacar este e-mail del freezer, después de otra agotadora jornada de esquí).
El meollo de la cuestión, al que volveré en otro momento, pues parece ser un tema muy mal entendido por muchos, es lo que mencionó muy atinadamente el Ono: el papel de la conciencia.
Y, una opinión puramente personal: es muy distinto el caso de matrimonios en que los 2 cónyuges están en la misma "onda". No es lo mismo un matrimonio de un "obrero" y una "obrera", ex-sanblopa los 2, asiduo de Misión él, ella asidua de como se llame (la parte de las mujeres); o, por poner un ejemplo más personal, no es lo mismo el matrimonio de 2 supernumerarios del Opus Dei, que el de una persona creyente, católica practicante de toda la vida, hijo de padres, nieto de abuelos, biznieto de .... (etc. etc), casado con una pagana, o atea, o quizás sea católica, pero no de la misma tradición. No se si me explico. A lo que voy, Corcho, es que por más bien intencionados que sean tus planteos morales, no podés trasladarlos así nomás, sin anestesia, a tu mujer.
Es muy lindo ver casos de matrimonios que se entienden, que pueden conversar abiertamente de estos temas (método Billings, p.ej.; o abstenerse por un período), pero no todos los matrimonios son así.
No voy a cometer el error que cometen muchos, algunos curas incluso, que violan el deber sagrado del respeto por la conciencia personal de cada uno, y decirte lo que tenés que hacer. Me parece espectacular que haya matrimonios que acudan a la abstinencia; pero no es una obligación, ni mucho menos. Ni es para todos. Ni se es mejor o peor por abstenerse o dejar de abstenerse. Si uno considera en conciencia (y en absoluto acuerdo con la mujer, por supuesto) de que ese es el camino que Dios les pide, allá ellos. Pero me atrevo a decir que la abstinencia por tiempo indeterminado es absolutamente desaconsejable, hasta desde el punto de vista de la ortodoxia más ortodoxa. Por un lado, puede implicar una cierta mirada maniquea hacia el acto matrimonial, que es algo netamente bueno, positivo y deseable. Por otro lado, se podría estar sin quererlo imponiendo al otro decisiones morales que son muy personales de un sólo cónyuge. No sería para sorprenderse que la otra parte, "para no ser menos", diga que está de acuerdo con abstenerse, pero que en realidad le cueste un huevo (o un ovario) y la mitad del otro. El resultado sería nefasto y exactamente el opuesto al que se busca: se pondría al otro en situación de pecar, buscando fuera del matrimonio lo que no consigue adentro.
Alguien mencionó la abstinencia por cuaresma. Que yo sepa, la Iglesia sólo recomienda la abstinencia de carne (de la que se come). La Iglesia enseña, y en esto Juan Pablo II ha avanzado milenios, que el acto sexual es la manifestación de amor por antonomasia dentro del matrimonio.
Hago un paréntesis para recomendar la lectura de la catequesis de Juan Pablo II sobre el amor conyugal, que se ha hecho conocida como "Teología del cuerpo". Es denso, como todo lo que escribía este papa genial. Pero escribía muy bien, aunque muy poéticamente, y, si alguien le encuentra la vuelta y puede leerlo sin quedarse dormido, realmente vale la pena. El enfoque del Papa polaco sobre el tema del sexo es un verdadero giro copernicano en la materia. Uno puede o no estar de acuerdo con las ideas del papa; pero después de leer "La Teología del cuerpo" no es posible seguir diciendo que la enseñanza de la Iglesia sobre el sexo es represiva.
Volviendo al hilo (si es que hay alguno), si el acto sexual es la manifestación cúspide del amor matrimonial, y la cuaresma es el tiempo de preparación para conmemorar la manifestación cúspide del amor de Dios por los hombres, no me cierra muy bien eso de abstenerse por cuaresma. De aconsejar algo especial para la cuaresma al respecto, yo diría que uno se proponga arrancarle a la mujer los orgasmos más inolvidables, usando los medios que haya que usar, tanto para alcanzar ese objetivo (en este debate se han mencionado algunos), como para asegurarse que no haya nada que ponga en peligro su salud. Que conste, esto lo digo yo, no Juan Pablo II. Pero sí me consta que Juan Pablo II decía algo parecido cuando les aconsejaba a los maridos no hacer del acto sexual un medio de satisfacción de nuestros deseos de placer, sino de buscar la satisfacción de la mujer ante todo. Y, sabiendo que los varones somos más rápidos para "calentarnos" que las mujeres, les recomendaba aprender a dominarse, a tomarse el tiempo que haga falta para darle a la mujer la chance de ponerse a tono. Yo le llamo "afinar el instrumento" . Antes de ponerse a tocar la guitarra, hay que tomarse el tiempo que haga falta para afinarla. En cierto modo, y en mi experiencia personal, se disfruta más cuanto menos pendiente se está de disfrutar uno, y más pendiente de hacer disfrutar a la mujer.
Como dijera el incomparable Rouco, "lo que importa es el AMOR". Es más, lo ÚNICO que importa es el amor. Amor al prójimo. No hay nadie más prójimo, más próximo, que la mujer de uno. No debería haberlo, por lo menos. Y ese amor se demuestra en obras. Si es sexo lo que quiere la mujer, démosle del mejor. Si es abstinencia lo que necesita, y si realmente la amamos, no nos va a costar tanto el complacerla. Un poquito sí, a veces mucho. Pero no importa, porque lo hacemos por amor.
Me voy a dormir, pero no he terminado.
Un fuerte abrazo a todos.
Xavier