Querido Rivo:
Empiezo por el final de tu e-mail, con puntos, para emularte.
1. Si el credo fuera solamente una suposición entonces sería yo el que me rebelaría. Mejor dicho, lo hubiera tirado todo por la ventana en la primer duda que se me cruzara. La fe católica se fundamenta en que Dios existe y que se ha revelado a los hombres, y todo lo que creemos, lo creemos porque confiamos en la autoridad de la fuente: el mismo Dios. Si yo descubriera en algún punto que Dios nos ha estado tratando de engañar, dejaría de creer instantáneamente. Si yo creo en un Dios que se revela, lo menos que le puedo pedir es que no nos engañe (y que no Se engañe). Por eso yo no podría creer si el Credo fuera una suposición.
2. Respeto absolutamente tu decisión de darle ese sentido a la palabra "creer", así como reclamo el mismo derecho a creer según el sentido que yo le doy.
3. Si un hombre llegara a la tierra en este momento, te puedo asegurar de que no encontraría ningún punto para que se pueda imaginar "a un dios padre interviniendo en el mundo, un hijo que es mezcla de dios y hombre, un diablo que nos acecha..." Y te podría agregar un montón de otras verdades mucho más disparatadas que la fe católica nos permite ver y creer a pies juntillas. Sólo a modo de ejemplo: una virgen que da a luz a ese hombre-dios, un Dios que muere en una cruz --que de yapa, resucita--, que ese sacrificio de la cruz se renueva cada vez que se celebra una misa, aunque de manera incruenta, que durante la misa un pedazo de pan se transforma en el Cuerpo de ese hombre-dios, etc. etc. etc.
Yo nunca creería en toda esta sarta de disparates si no creyera en esa verdad del punto 1, y que no me parece ningún disparate: que Dios se reveló, y que no puede engañarse ni engañarnos y, de paso cañazo, me da, gratuitamente, una luz sobrenatural con la que mi inteligencia puede, sin contradecirse a sí misma en ningún punto, llegar a entender que todas esas verdades no son ningún disparate. (O quizás sí sean un disparate, ya que el amor muchas veces nos lleva a hacer disparates; y el amor de Dios por los hombres es infinito.... Así que, imaginate los disparates que puede llegar a hacer.)
Pero luego, Rivo, sin ningún ánimo de ofenderte, cuestionás exactamente lo contrario: que los conceptos aristotelianos en los que se fundamenta la filosofía cristiana, son falsos o incompletos "porque la pensamos con mente humana y tal vez todo sea incomprensible para nosotros". Por un lado, cuestionás que todo es demasiado "irracional" para la mente humana; pero por otro lado cuestionás que sea todo pensado desde un punto de vista demasiado humano, es decir, adaptado a nuestro modo de conocer, que es racional. O sea que, por un lado, la fé católica te parece demasiado irracional (lo que se podría traducir como "inhumana" si convenimos en que la razón es la cualidad distintiva del ser humano); por otro lado te parece demasiado racional.... demasiado "humana". Pero no estás solo: los que critican a la Iglesia por motivos exactamente opuestos son multitud. A veces me da la impresión de que esta religión nuestra debe ser una cosa monstruosamente deforme para que se la pueda atacar por motivos diametralmente opuestos, ¡y que esos ataques tengan éxito! (que lo tienen, no cabe duda). Y no acabaría más si me pongo a dar ejemplos; pero te aseguro que existen, que la extensión del e-mail no es una mera excusa.
4. Es cierto, la ciencia progresa, el conocimiento humano se va ampliando. También se van ampliando las fronteras entre lo conocido y lo desconocido. Y es como una carrera para alcanzar el horizonte, porque cuanto más conocemos más descubrimos lo mucho que nos queda por conocer, y los misterios de la ciencia se multiplican con cada nuevo avance, y quién sabe cuánto más podremos llegar a conocer antes de que destruyamos nuestro planeta y nos autoeliminemos, gracias al progreso de la ciencia...
Y esto me recuerda el tema de los misterios, que planteabas en un e-mail anterior. Los misterios no niegan la razón, simplemente le marcan los límites. Pero la fe no es la poseedora exclusiva de todos los misterios. Hace poco llevé a mis hijos al Museo de Ciencias de Boston. Allí tienen un pabellón completo denominado así: Misterios de la Ciencia. Y no podría ser de otra manera. Si no hubiera misterios, no seríamos hombres, seríamos Dios.
Sólo hay una clase de hombres para los que no existen misterios: a la mayoría los podés encontrar en el Borda. Los locos suelen tener esquemas racionales absolutamente perfectos, absolutamente irrebatibles. Por eso dicen que nunca discutas con un loco, porque dentro de su mundo todo encaja racionalmente a la perfección. Todo cierra en el esquema mental de un paranoico de manía persecutoria, o de teorías conspirativas. Cualquier intento de refutación a sus elucubraciones mentales, racionalmente perfectas, será tomado inmediatamente como proveniente de la conspiración misma.
El problema es que el mundo del loco está desconectado del mundo verdadero, de la realidad externa a nosotros mismos. La realidad es la que te lleva de la mano al misterio. La aceptación del misterio es la piedra de toque de la salud mental. Por eso no hay que tenerle miedo al misterio; por el contrario, hay que tener pavor de la ausencia de misterios.
Cerremos el tema "misterio", y volvamos a nuestros exorcismos. Puede ser que haya habido casos de exorcismos que luego se haya descubierto que eran casos de epilepsia. Pero eso sólo podría ser válido en casos en que el exorcismo no prosperó. Si el exorcismo fue exitoso, entonces o dejás de lado la teoría de la enfermedad cuyo misterio la ciencia develará en el futuro, o tenés que aceptar que el cura exorcista es un verdadero adelantado de la ciencia médica.
A todo esto sumémosle el hecho de que en innumerables casos el avance científico no ha consistido en conocer más, en conocer cosas nuevas, sino en demostrar falsas teorías científicas anteriores, lo cual debería darte que pensar que es muy posible que la misma suerte la corran teorías científicas actuales. Teniendo en cuenta todas estas limitaciones, me parece admirable tu fe en la ciencia, tu confianza ciega (o por lo menos, eso parece) en que a la larga la ciencia encontrará respuesta a todos los interrogantes que se plantea el hombre. Me da la impresión de que, aún desde tu postura, esa actitud tiene menos fundamento racional que la supuesta irracionalidad de la fe.
Te mando un fuerte abrazo, y otro día escribiré sobre el "cuento infantil que es verdad."
Xavier
E-mails extraídos de lo que me parecieron interesantes debates en el grupo de ex-compañeros del Colegio San Pablo. Los he publicado sin filtro, tal como los envié al grupo. Están escritos desde el corazón, sin pretenciones, y con ciertos modismos y expresiones propias de este tipo de ralea (a la que me enorgullezco de pertenecer).
Ciertos modos de expresarme pueden llegar a resultar ofensivos para el oído ajeno a este grupo.
No me decidía a si pulirlos antes de ofrecerlos a la mirada general, o publicarlos tal como están. Por fin, como esta indecisión--aliada inestimable de mi pereza-- se prolongaba ya en años, decidí publicarlos como están, y someter la decisión última al juicio de mis lectores, si es que existen en el mundo sujetos semejantes.
Y no me resulta honesto terminar esta advertencia sin agregar un detalle significativo: ni siquiera se si mis compañeros del San Pablo los han leído, especialmente aquellos más extensos y aburridos. Pero se que algunos sí los han leído--Lolo, Santiago...., y Lolo... y Santiago....--y son los comentarios expresos de estos dos queridos compañeros (y los tácitos de otros muchos, estoy persuadido), los que me han animado a iniciar este blog.
Si luego de esta advertencia, deciden seguir adelante, no me hago responsable por el tiempo perdido y aburrido. A aquellos que sobrevivan el desafío de leerlo, les agradeceré que dejen algún comentario, especialmente su opinión respecto a si debo pulirlo o dejarlo como está.
Muchísimas gracias por haber leído (por lo menos hasta aquí).
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