E-mails extraídos de lo que me parecieron interesantes debates en el grupo de ex-compañeros del Colegio San Pablo. Los he publicado sin filtro, tal como los envié al grupo. Están escritos desde el corazón, sin pretenciones, y con ciertos modismos y expresiones propias de este tipo de ralea (a la que me enorgullezco de pertenecer).

Ciertos modos de expresarme pueden llegar a resultar ofensivos para el oído ajeno a este grupo.

No me decidía a si pulirlos antes de ofrecerlos a la mirada general, o publicarlos tal como están. Por fin, como esta indecisión--aliada inestimable de mi pereza-- se prolongaba ya en años, decidí publicarlos como están, y someter la decisión última al juicio de mis lectores, si es que existen en el mundo sujetos semejantes.

Y no me resulta honesto terminar esta advertencia sin agregar un detalle significativo: ni siquiera se si mis compañeros del San Pablo los han leído, especialmente aquellos más extensos y aburridos. Pero se que algunos sí los han leído--Lolo, Santiago...., y Lolo... y Santiago....--y son los comentarios expresos de estos dos queridos compañeros (y los tácitos de otros muchos, estoy persuadido), los que me han animado a iniciar este blog.

Si luego de esta advertencia, deciden seguir adelante, no me hago responsable por el tiempo perdido y aburrido. A aquellos que sobrevivan el desafío de leerlo, les agradeceré que dejen algún comentario, especialmente su opinión respecto a si debo pulirlo o dejarlo como está.

Muchísimas gracias por haber leído (por lo menos hasta aquí).

miércoles, 25 de junio de 2008

Carlin iluminado; ciclo de la vida

Estoy de acuerdo con vos, Ramiro. El hecho de que la inmensa mayoría de la humanidad ha creído, cree y creerá en la existencia de un ser supremo no es un argumento que pruebe la existencia de Dios. Pero no podés negar que justifica con creces que alguien que venga con la novedad de que no existe semejante sujeto, y que, de yapa, se caga de risa de la multitud de seres humanos que creen en su existencia, pueda ser tildado de arrogante iluminado.

Xavier

PD: La fecha de expiración en la lata de tomates sabemos muy bien que los pone La Campagnola (o los ponía). ¿Me preguntó quién pondrá esa fecha de expiración en nuestros cuerpos, que son un tantito más elaborados que una lata de tomates? No se puede probar que Dios creó el ciclo de la vida. Pero puestos a probar, es hartamente, infinitamente más dificultoso probar que no lo creó nadie.

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