E-mails extraídos de lo que me parecieron interesantes debates en el grupo de ex-compañeros del Colegio San Pablo. Los he publicado sin filtro, tal como los envié al grupo. Están escritos desde el corazón, sin pretenciones, y con ciertos modismos y expresiones propias de este tipo de ralea (a la que me enorgullezco de pertenecer).

Ciertos modos de expresarme pueden llegar a resultar ofensivos para el oído ajeno a este grupo.

No me decidía a si pulirlos antes de ofrecerlos a la mirada general, o publicarlos tal como están. Por fin, como esta indecisión--aliada inestimable de mi pereza-- se prolongaba ya en años, decidí publicarlos como están, y someter la decisión última al juicio de mis lectores, si es que existen en el mundo sujetos semejantes.

Y no me resulta honesto terminar esta advertencia sin agregar un detalle significativo: ni siquiera se si mis compañeros del San Pablo los han leído, especialmente aquellos más extensos y aburridos. Pero se que algunos sí los han leído--Lolo, Santiago...., y Lolo... y Santiago....--y son los comentarios expresos de estos dos queridos compañeros (y los tácitos de otros muchos, estoy persuadido), los que me han animado a iniciar este blog.

Si luego de esta advertencia, deciden seguir adelante, no me hago responsable por el tiempo perdido y aburrido. A aquellos que sobrevivan el desafío de leerlo, les agradeceré que dejen algún comentario, especialmente su opinión respecto a si debo pulirlo o dejarlo como está.

Muchísimas gracias por haber leído (por lo menos hasta aquí).

viernes, 27 de junio de 2008

Georges Carlin, pecado, amor y perdón

Querido Lucio:

Todo no se puede. Vos querés la chancha, las 20 y la máquina de hacer chorizos. Pero si le alindás la cara por un lado, a la larga te darás cuenta que se la estás afeando por otro. Es lindo mirar el mundo y tener esa predisposición a suavizar, o minimizar todo lo malo que se ve. Lejos, pero lejísimos de mí el pretender decidir de qué cosas se ríe Dios, y por qué cosas se ofende. Pero convengamos en que hay muchísimo hijo de puta por ahí suelto, que hay muchísimos pecados que por más cirugía estética que les metan siguen siendo más feos que un susto. Y el pecado ofende, no hay vuelta que darle. El pecado es el desaire más grande que se pueda hacer al amante más grande que pueda existir. Y la experiencia de todo el que alguna vez ha amado es que cuanto más querés a alguien, más te duele su desprecio. Pecado (u ofensa) y amor, como ves, van juntitos de la mano, y no los podés separar. Si querés eliminar el pecado, tarde o temprano tendrás que eliminar el amor, y en la atropellada, por supuesto tirás por el suelo a la libertad, condición ineludible del amor.

Convengamos también en que, en comparación, Carlin es un bebé de pecho. Yo no me ofendo. Mi amor por Carlin y por la humanidad en general está a años luz de lo que debería ser como para llegar a ofenderme. Pero si dudo de que el pecado ofende a Dios, para ser coherente tengo que acabar dudando del amor de Dios. Y si dudo del amor de Dios, mejor me cuelgo de un árbol. Porque si de un lado del amor está la ofensa, del otro está el perdón.

Vos decís que te gusta pensar que Dios no se ofende, quizás por tu condición de pecador. No es mi intención entrar en una competencia a ver quién es más pecador, pero si vos te declarás pecador, no me gustaría quedarme atrás. Yo he pecado mucho. ¡Qué digo, "pecado"! ¡Todos los días sigo pecando, y muchas veces por día!. Ni idea si más o menos que vos, si más o menos que Carlin. Pero sé que las cagadas que me mando a Dios le duelen, porque me quiere infinitamente. Claro que porque me quiere infinitamente, también me perdona cuando dejo de hacerme el boludo y reconozco lo malo que hice y pido perdón.

Dudo mucho que que Carlin fuera un creyente devoto y desenfadado. No me sorprendería en lo más mínimo que mis pecados sean más y peores que los suyos. Pero yo a mis pecados me los callo por vergüenza, no los ando ventilando por allí (salvo para pedir perdón al ofendido). Lo que hace Carlin quizás no sea "en sí" tan malo como lo que hago yo, especialmente porque evidentemente muchos de sus pecados directamente no existan, ya que su ignorancia es inmensa y probablemente invencible. Pero Dios sabrá por qué a mí no me ha permitido el lujo de la ignorancia. Obviamente, el hombre carecía de conocimientos elementales, no ya de teología, sino de formación básica cristiana, de la que reciben los chicos para la Primera Comunión. Pero en su "desenfado" no sólo deja al desnudo su ignorancia sino que se burla, no ya del amor de Dios, sino de su misma existencia.

Repito que, debido a su ignorancia, quizás a mí me cueste mucho más purgatorio que a Carlin para llegar al Cielo. Pero mientras tanto, tampoco me sorprendería que su sarcasmo haya influido en mucha gente para perder su fe en Dios y en su amor, o simplemente para confirmar esa pérdida. Y este pensamiento sí me entristece, que quizás por su culpa, mucha gente haya perdido el rumbo hacia el Amor y al perdón. Como a vos te gustaría creer que Dios se divertía con Carlin (¡quién te dice, quizás ahora esté contando chistes en el Cielo!), a mí me gustaría creer que yo soy el único boludo que no veo la gracia en sus palabras, que a nadie le hará dudar en su fe o a nadie confirmará en su descreimiento.

Un abrazo,

Xavier

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